Guía del buen descanso

Mejor descanso = Mejor vida

Guía FLEXA para conseguir un buen descanso

¿Te gustaría que tu hijo adquiriese unos hábitos de sueño saludables?

Encuentra respuestas calificadas en esta guía de FLEXA, concebida para que ayudes a tu hijo a descansar adecuadamente.

La importancia de dormir bien

¿SABÍAS QUE… el camino para dormir bien pasa por una buena ventilación del dormitorio, una rutina fija para la conciliación del sueño y una buena cama, con el colchón, la funda de colchón, el edredón y la almohada más adecuados para tu hijo?

En similares circunstancias, los niños que han descansado bien son más sanos y felices que aquellos que no duermen lo suficiente o duermen mal, mostrando un nivel más alto de energía y siendo más receptivos al aprendizaje.

Nuestro cerebro continúa desarrollándose hasta los 21 años, por lo que dormir bien es fundamental para su correcta maduración.
En el caso de los más pequeños, es primordial que duerman bien y las horas suficientes todas las noches.

El día a día de tu hijo está repleto de experiencias; para ser capaz de procesar todas esas sensaciones, necesita el máximo descanso y comodidad durante la noche. Si no duerme bien, las experiencias se acumularán sin que el cerebro tenga tiempo de prepararse para las numerosas sensaciones
que le esperan al día siguiente.

Un buen sueño refuerza la concentración, memoria y creatividad del niño, al tiempo que resulta determinante para el desarrollo de sus aptitudes de cálculo y lectura.  Si duerme poco, mal o de forma superficial, tu hijo experimentará en poco tiempo un claro deterioro de los procesos mentales del cerebro, lo que afectará su capacidad de pensar, concentrarse y afrontar dificultades.

La importancia de un buen descanso en los niños
Guía del descanso para niños de FLEXA

¿Cuántas horas de sueño?

Cuantas más pequeños, más horas de sueño

La necesidad de sueño de los niños es, hasta cierto punto, individual, pero varios estudios apuntan a que son muchos los niños que no duermen lo suficiente. Así que, en muchos casos, para asegurar un buen descanso deberá incrementarse el número de horas de sueño del niño.

Cuanto más pequeño sea el niño, más horas deberá dormir.

HORAS DE SUEÑO POR EDAD
0 – 2 meses: 14-17 horas
0 – 3 meses: 12-15 horas
1 – 3 años: 11-14 horas
3-5 años: 10-13 horas
6-13 años: 9-11 horas
14-17 años: 8-10 horas
18+ años: 7-9 horas

 

Un niño de 11 meses suele necesitar entre 12 y 15 horas diarias de sueño, mientras que uno de 17 años necesita entre 8 y 10.

Si tu hijo no duerme lo suficiente, no tardarás en apreciar los efectos negativos. El niño tendrá más dificultades de aprendizaje y problemas de concentración.

Ayuda a tu hijo a dormir mejor

Un niño que haya estado activo y al aire libre durante el día conciliará el sueño con mayor facilidad por la noche. De igual modo, un día a día sin preocupaciones también contribuye a que tu hijo duerma tranquilo y bien.

Los cuatro hábitos básicos para proporcionar el descanso ideal de tus hijos:

Un clima interior saludable
Asegúrate de que en el dormitorio haya un buen ambiente. Airea la almohada y el edredón antes de hacer la cama: la humedad contenida en el colchón se evaporará, mejorando el clima interior. Ventila la habitación a diario, creando una temperatura agradable, de entre 18 y 21 grados, para la hora de dormir.

Una rutina fija para conciliar el sueño
Haz que tu hijo se acueste y se levante más o menos a la misma hora todos los días. De este modo, el niño desarrollará un ciclo de sueño-vigilia fijo de forma natural y se relajará más fácilmente al irse a la cama.

Confort
Encuentra el colchón, la funda de colchón, el edredón y la almohada que mejor apoyo y confort proporcionen a tu hijo.

Salud y seguridad
La cama y sus elementos deben cumplir con los más altos estándares de seguridad y no contener productos químicos dañinos. Elige preferentemente productos con certificación OEKO-TEX.

Consejos para ayudar a tu hijo a dormir mejor

Los cuatro aliados fundamentales para un buen descanso: Colchón, funda de colchón, edredón y almohada.

Cómo elegir el colchón ideal

Firmeza y materiales

A la hora de elegir colchón, debes tener en cuenta el peso del niño, asegurándote además de que ayude a regular la temperatura corporal.

El colchón debe servir de apoyo a la espalda del niño.

NIÑOS DE MENOS DE 40 KG: elige un colchón de espuma o de látex que se adapte al niño y a sus movimientos. El látex tiene la ventaja de no provocar alergias, puesto que no retiene el polvo del hogar y sus perforaciones permiten la circulación del calor y la humedad, regulando la temperatura.

NIÑOS DE MÁS DE 50 KG: elige un colchón de plumas, puesto que el niño pesa lo suficiente como para ejercer la presión necesaria para conseguir el soporte adecuado.

Consejo: Deja que el niño pruebe el colchón

Existen grandes diferencias entre los colchones y cómo se adaptan al niño, dependiendo de su peso y constitución. FLEXA recomienda que dejes que el niño pruebe el colchón antes de comprarlo.

Para elegir el colchón idóneo comprueba lo siguiente:

  1. Si el niño está de lado, la cadera y el hombro deben quedar ligeramente hundidos en el colchón, de modo que la columna vertebral se encuentre totalmente recta.
  2. Si el niño está tumbado boca arriba, las nalgas y los talones no deben hundirse en el colchón. Si pasar la mano por debajo de la zona lumbar del niño te resulta difícil, es que el colchón ofrece buen soporte.
Tabla comparativa peso del niño y tipo de colchón
Esquema para la elección de colchón según características y peso del niño
Elección del colchón ideal según resistencia
Elección del colchón según resistencia,peso y posición de la columna vertebral del niño

Tipos de colchones

Colchón estándar FLEXA
Colchón estándar FLEXA

El colchón de FLEXA:

El colchón se compone de una capa de 3 cm de látex con cool gel, otra capa de 5 cm de espuma HR-30 y la última capa de 4 cm de látex. Se puede el usar el colchón de ambos lados puesto que cada lado ofrece diferente tipo de soporte para el niño durante su crecimiento. El látex con canales de aire proporciona una óptima ventilación y permite la evaporación de la humedad. Especialmente apto para niños alérgicos o de piel sensible.

Colchón de látex
Colchón de látex

FLEXA látex:

El colchón se compone de una capa de 6 cm de látex y 6 cm de espuma HR-30. El látex con canales de aire proporciona una óptima ventilación y permite la evaporación de la humedad. Especialmente apto para niños alérgicos o de piel sensible. Este colchón que se adapta fácilmente al contorno del cuerpo del niño.

Colchón de espuma
Colchón de espuma

FLEXA espuma:

El colchón de espuma premium es de 12 cm de espesor. Su capa superior ha sido diseñada para adaptarse al movimiento del niño. El colchón de espuma tiene buena ventilación que evita el exceso de calor durante el sueño del niño.

Colchón de muelles
Colchón de muelles

FLEXA muelle:

El colchón de muelles consiste de 218 muelles por m2. Los muelles están cubiertos una capa de 3 cm de espuma HR-30 para asegurar el confort del niño. El colchón de muelles tiene buena ventilación que previene el exceso de calor durante el sueño del niño.

Tipos de funda del colchón

La funda del colchón contribuye a un sueño más placentero. FLEXA ha desarrollado tres tipos de fundas que se adaptan individualmente a las diferentes necesidades.

Funda para colchón Flexa Bambú
Funda de colchón bambú

Funda de Bambú

Perfecta para niños especialmente sensibles. Es una funda antibacteriana que asegura un entorno higiénico, además de destacar por su suavidad.

Funda para colchón Flexa Eucalipto
Funda de colchón Eucalipto

Funda de Eucalipto:

Perfecta para afectados por el calor. Su efecto refrigerante ayuda al niño a desprenderse del calor excesivo. Este tipo de funda absorbe la humedad, manteniendo la cama seca y agradable.

Funda para colchón Flexa Algodón
Funda de colchón algodón

Funda de Algodón:

Material 100% natural, absorbente y de textura suave que facilita la regulación de la temperatura corporal. Ideal para la mayoría de niños y adolescentes.

El edredón ideal para tu hijo

Elige el edredón más idóneo para tu hijo según los siguientes criterios:

El edredón debe adaptarse a la temperatura corporal
Algunos niños sufren calor, otros son «frioleros». Los edredones de plumas suelen ser la mejor opción para niños afectados por el frío o habitaciones frías. Los niños sensibles a los cambios de temperatura por la noche, se beneficiarán de un edredón térmico, que se adapte constantemente a su temperatura corporal.

Ni corto, ni largo
Por regla general, la longitud del edredón debe superar en 30 cm la altura del niño y su ancho debe ser 30 cm. mayor que la de los hombros del niño. Un edredón infantil mide 100 x 140 cm; uno para adultos, 140 x 200 cm. Los edredones infantiles se suelen utilizar para niños de entre 1 y 5 años, aproximadamente.

Edredones agradables al tacto
Los edredones presentan gran variedad de rellenos y las preferencias son muy personales. Si tu hijo prefiere los edredones ligeros y las texturas poco densas, opta por un edredón de plumas. Del peso y la calidez de un edredón dependerá que el niño lo aparte a patadas durante la noche.

No es el peso del edredón lo que determina lo cálido que es, sino su relleno.

Un buen edredón ayuda a descansar mejor
Mejora su descanso con una buena almohada

Una almohada de ensueño

Cuando elijas una almohada para tu hijo, debes considerar muchos factores, desde la altura del cojín hasta su tamaño y relleno.

Altura de la almohada
La altura ideal depende de la postura del niño al dormir.

  • BOCA A BAJO: opta por una almohada baja. (Se recomienda, no obstante, no dormir boca abajo, puesto que conlleva un arqueo poco natural de la columna vertebral).
  • BOCA ARRIBA: opta por una almohada de media altura.
  • DE LADO: opta por una almohada alta.

Si no estás seguro de cuál es la almohada que mejor se adapta a tu hijo, déjasela probar antes de comprarla. En general, si las orejas del niño se encuentran más elevadas que los hombros, la almohada ofrece buen apoyo para la nuca.

Tamaño de la almohada
La función de la almohada es servir de apoyo para la cabeza; los bebés no necesitan almohada los primeros años de vida. Si bien la edad a la que se empieza a dormir con almohada es algo individual, normalmente es en torno a los dos años. La primera almohada suele ser una almohada infantil, de poca altura. Cuando el niño cumple los cinco o seis años, es habitual pasarse a una almohada para adulto.

Relleno de la almohada
Las almohadas de plumas ofrecen soporte y se adaptan a la postura del niño, puesto que su relleno flexible permite que la almohada se pueda moldear o abrazar a su gusto.

Conoce todos nuestros colchones y edredones FLEXA
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